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Testamento

La política es para el momento. Una ecuación, para la eternidad

Einstein

Quizás alguien piense que tengo muy poca fe en la humanidad y tal vez tengan razón, un poco. Sin embargo yo pienso que denunciar nuestra eminente pendejez es fundamental para ir mejorando paso por paso.

No tengo mucha idea sobre qué hablar, es lo cierto, así que iré escribiendo y a ver qué termina siendo. Ya un programa de televisión que me acompaña a diario y me hace las mañanas me da una pauta certera de qué debe aparecer hoy mientras tecleo.

El programa en cuestión es MythBusters, Cazadores de Mitos, y debo confesarme devoto. Allí, hace unos instantes, un experimento que involucraba una barrera de cinta industrial y un auto a control remoto alineado con una polea y un cable salió terriblemente mal. A lo que Grant Imahara decía: en este programa el fracaso siempre es una opción.

Bien, pues tiene mucha razón y no sólo en el programa.

Ya alguna vez comenté que creo que hacer las cosas mal, pese a hacerlo como si por ello nos pagaran, más que un problema es una oportunidad.

Así ha sido durante mucho tiempo pero hoy me detendré en otro de mis fetiches: la física.

Albert Einstein publicó a principios del siglo XX una teoría y su actualización, diez años después, que por decir lo menos vino a cambiar nuestra percepción de la realidad, así de cabrón fue.

Entre todo eso yace la, quizás, más famosa ecuación de la historia: E= mc2

¿Qué significa?

Para empezar es la razón por la cual las estrellas brillan. Es la razón por la cual estamos aquí, de hecho, es la razón por la cual todo está aquí. Lo que significa es que la energía (E) es equivalente a la masa (m) por la velocidad de la luz al cuadrado ( c2), el resultado: un chingo.

Es por ello que el sol puede generar por segundo mucha más energía que la que la humanidad ha consumido, convierte átomos de hidrógeno en helio por medio de la fusión, liberando toda la energía que vemos como luz, sentimos como calor y también de la que intentamos resguardarnos, la radiación UV.

En última instancia esa ecuación explica cómo el Big Bang se convirtió de pura energía a clusters de materia que eventualmente formaron estrellas y galaxias, además, también nos dice cómo es que en los núcleos estelares se forman los elementos pesados como oxígeno, carbono, nitrógeno, etcétera, los elementos que nos forman, en otra palabras, que somos hijos de las estrellas.

Pero, por el lado oscuro de la historia, esa ecuación dio la pauta para la construcción de la bomba atómica, no hará falta recordar las dos ciudades devastadas en Japón al final de la segunda gran guerra.

Esa ecuación de tres letritas encierra en sí misma un conocimiento tan vasto, que por la estupidez inmensa que hemos demostrado, parecería que no merecemos.

No creo que haya mejor ejemplo para aquello de que con el poder viene la responsabilidad.

La misma ecuación que mató a cientos de miles podría salvar más vidas en el futuro, ya que si logramos entenderla a fondo, podríamos utilizarla para dominar la fusión, lo que daría energía renovable prácticamente infinita a nuestra civilización.

El problema, en aquél entonces como hoy, es algo tan humano como corruptible: la política.

El grado de especialización que ha alcanzado la humanidad es tal, dice Michio Kaku, que estamos por dar el gran paso de una civilización de tipo 0, a una de tipo 1, para el final de este incipiente siglo.

¿Qué es una civilización tipo 1?

Es una civilización caracterizada por utilizar energías limpias y renovables y tener presencia a todo lo largo del planeta madre.  Lo segundo ya lo cumplimos, pero seguimos quemando carbón y petróleo, en otras palabras: animales y plantas muertos, dicho de esa manera suena aún menos sofisticado, pero es la verdad y es lo que ha de cambiar, y de hecho lo está haciendo.

Otro punto central de una civilización avanzada es la obsolescencia de la violencia y la agresividad. Algunos futuristas auguran que, si nos sigue pareciendo que estamos solos en el universo, podría ser una clara señal de que casi ninguna raza logró sobrevivirse a sí misma. Perecieron matándose entre ellos.

¿Parecido?

Para construir una civilización planetaria, necesitamos dejarnos de pendejadas y vivir en paz.

No sé cuánto voy a vivir, pero me encantaría verlo. También quisiera vivir para presenciar un viaje en el tiempo, un contacto extraterrestre, vida en otros planetas, que alguna de las teorías de la unificación se compruebe o ya de perdida, que el hombre llegue a Marte.

Seguro moriré mucho antes, pero ojalá se logre.


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A pesar de todo, un don

Quizás debo a las flores haberme convertido en pintor

Claude Monet

Hará unos meses comencé a fijarme mucho en las plantas, empecé a notar sus patrones, en los tallos, en sus hojas, en sus flores y luego leí un libro muy chingón de geometría sagrada y total que fui dando cada vez con cosas más exóticas.

Luego, sin ninguna razón, comencé a tomar fotos de cosas que me iba topando en la calle o de flores que no había notado antes que estaban en mi casa o cerca de ella. El único criterio para detenerme y fotografiar era que sea lo que fuera lo que hubiera delante de mí, me llamara la atención y que me pareciera bello.

Algunas fotos las guardaba, otras las enviaba a una chica que pues, sí, me gusta y así y realmente no había más razón para mi creciente colección de fotos.

Fue un día que estaba yo con un amigo y tocaba (mal) el órgano eléctrico que tiene a medio funcionar en su sala cuando vi en una repisa un caracol que ahora mismo les muestro.

Caracol

Por instinto, casi, le tomé una foto y luego hice el comentario “creo que los humanos somos los únicos seres capaces de hacer las cosas mal”.

Luego me reí y tras pocos días empecé a creer que sería un buen motivo para hablar, más bien escribir.

Así que mi búsqueda de la belleza ganó más fuerza para evidenciar nuestra incompetencia. Habrá unas cuantas personas que merecen mi respeto y aplauso y que sí: hacen pura chingonería, iluminados, pero el grueso de nosotros somos toscos y, para qué andar negándolo, brutos, silvestres y rupestres.

Si tenemos suerte la belleza tendrá un efecto similar a las ratas del cuento de El Flautista de Hamelin, si no, que la Fuerza nos acompañe.

No me meteré en ningún pedo diciendo qué es bello y qué no, eso se lo tendrá que explicar cada quien, lo que sí es que es casi seguro que debajo de cada definición yacerá un principio fundamental armónico, es decir, matemático. Las matemáticas se han devaluado mucho con los años porque a los niños, y claro que a quienes ya pasamos por la primaria, nos enseñaron que las matemáticas son las tablas de multiplicar y la chingada.

Qué distinto hubiera sido y qué distinto sería si nos hubieran dicho la verdad: que las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza, del universo, de la vida y todo lo demás.

La matemática sostiene las construcciones humanas: un edificio o una sonata, al final no hay mucha distancia.

Aquí les muestro, para fines didácticos, una pintura que yo hice; debo confesarles que me gusta, pues es mía y trabajé en ella, pero por supuesto, es una basura.

Pintura

No hay mayor composición que la intuitiva (en mi caso escasa puesto que las matemáticas no se me dan naturalmente), la perspectiva es un mierda (los cubistas la desacralizaron pero yo no soy cubista, sólo un mal dibujante) y bueno, el trabajo de sombras es muy deficiente, no se digan los colores (quizás solo el verde lechoso se salve y sólo porque es muy difícil dar con él, pero en mi caso fue fortuito).

Así que ya ven, dos ejemplos, y la naturaleza gana rotundamente: el molusco o crustáceo que hizo el caracol no tuvo que estudiar para hacer esa magnífica espiral, yo pasé 21 años metido en salones.

No todo es tan malo como puede que parezca. En el universo creado por J.R.R.Tolkien, Eru Ilúvatar, la deidad superior que crea todo, crea a los hombres libres, capaces de forjar su propio destino. Bueno, quizás equivocarse y hacer pendejadas sea el precio a pagar.

Por otro lado menos rudo, cagarla enseña y por otro, devela. Uno va dándose cuenta de qué quiere conociendo, por las malas, lo que no desea. Pero son cosas que pasan.

En cuanto a hacer las cosas mal yo tengo mis posturas. Hace no mucho leí un artículo sobre lo que algunos genetistas han llamado la “desextinción”. Esto es, revivir especies extintas de las cuales se conserva material celular suficiente para recrear su genoma. Una parte de mí dice: para qué chingados, se van a volver a morir; por otro digo, qué chingón.

Le hemos quitado no sólo la vida a unos cuántos individuos, sino la existencia a especies completas por nuestra facilidad de irla cagando hasta tocar el fondo más oscuro de la pendejez, así que para mí, desextinguir una especie que desapareció por nuestra causa (que hay muchas) no sería malo sino justo.

Algunos dirán que se juega a ser dios, yo digo que enmendar un error es más bien aceptar que la zurramos en grande (y creo que decidir sobre el destino final de otro califica más como jugar a ser dios).

Que en el proceso habrá animalitos con dos cabezas o sin estómagos o sabrá el diablo qué malformación, no sabemos, y eso es motivo suficiente para intentarlo.

Cagándola nos daremos cuenta de cuál es el camino correcto, y eso ya no sólo en cuanto a clonación.

La vida es como un pizarrón: dibujas chingaderas, las borras y cuando haz terminado algo que sí te gusta debajo estará la mancha de tiza para recordarte que tu dibujito tuvo que esperar varios abortos previos para ver la luz, después un pinche trapo mojado lo limpiará todo y se acabó.

Ya vendrán más niños para seguir manchando el pizarrón.

Un rinoceronte, por un muy buen amigo: hay cosas que no necesitan ser bonitas para ser bellas

Un rinoceronte, por un muy buen amigo: hay cosas que no necesitan ser bonitas para ser bellas


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Mirada Demiurgo

Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado

El Zorro, en El Principito

Advertencia

No tengo ni la menor idea de qué estoy haciendo, esto bien podría no tener ningún sentido.

Últimamente he creído que los humanos somos unos seres sumamente pendejos, le otorgamos mucho a varias cosas que, personalmente, no les veo sentido. Trabajamos cuarenta años para tener derecho a una pensión que nos sustente mientras nos hacemos más viejos, porque sólo podemos usarla una vez que somos viejos. No creo que sea sólo yo, a alguien más debe parecerle esto una estupidez. Sin embargo lo hacemos, algunos son afortunados de trabajar en algo que les gusta y pues bueno, eso aligera un poco las cosas.

No obstante olvidamos algo vital: la vida. Uno no se da el tiempo de esto o aquello, que sí quiere hacer, pero esto otro y aquello, y cuando hay tiempo no hay ganas y uno está muy cansado y todo se va lenta e inexorablemente a la chingada.

No abro por fetiche con la cita del Zorro aunque algo hay de eso. En este capítulo el Principito le pregunta al Zorro: “¿Qué es domesticar?” a lo que el animalito responde “Es algo ya olvidado, significa crear vínculos”.  Si uno crea un vínculo lo más lógico es mantenerlo sino vale madre. Así uno se hace al hábito de cuidar un jardín o mínimo una florecita, o de ensayar las piezas que ha sacado porque sí, porque si no se olvidan y yo sé lo frustrante y triste que es no poder continuar con una pieza cuando en la cabeza se tiene la melodía pero los dedos simplemente están perdidos y no recuerdan las siguientes posiciones, es una catástrofe.

Catástrofe es que todo se vaya al pito porque uno no le da su lugar a un vínculo. Piensen en una cuerda que le sale a uno del cuerpo y lo liga con un instrumento o una persona o una mascota o con una actividad (el trabajo no tiene por qué ser discriminado y aprovecho para decirlo). El mal de hoy es pensar que hay algo por encima del resto: ninguna cuerda es prescindible ¡Vean una guitarra, chingao! Funciona con más, pero nunca con una cuerda de menos.

Ahora vamos a otra cosa: decidir sobre los vínculos. Tomar una postura está cabrón, máxime si pensamos que uno debe hacerlo sabiendo que afectará invariablemente a cual quiera sea la contraparte y quizás a los terceros y aún más si pensamos que el cerebro ya está bastante ocupado manteniéndonos con vida y encima lo ponemos a trabajar con pendejadas. No sorprende que la caguemos como si por ello nos pagaran.

Pero vaya, cagarla es una parte fundamental de la existencia.

No importando la naturalidad intrínseca en hacer pendejadas uno invariablemente lo resiente. Y es que sí, uno por ejemplo va tocando algún preludio o yo que sé y fatalmente toca la nota equivocada, el resultado no es otro que el siguiente: todo suena a cagada.  Pero como siempre, uno sigue y en fin, puede ser que a la audiencia le guste y piense que así va, o que es la versión de uno y habrá alguno que le guste, siempre hay quien.

Pero los necios me entenderán, hay un consuelo oculto en la naturaleza. Personalmente recurro a él asiduamente para no sentirme tan mal: los universos paralelos.

Sí, no es broma, yo creo realmente en eso. Para explicarles el por qué tengo que decir una que otra mamada antes.

La teoría de la mecánica cuántica explica el comportamiento de las partículas elementales, y en esas escalas pasan cosas muy raras. Una de tantas excentricidades es que las partículas que fundamentan la realidad son, en parte, una bruma de probabilidades. Los electrones, por ejemplo, mientras no haya una medición de su ubicación exacta pueden estar localizados en todas partes al mismo tiempo.

Otra cosa que ya se sabe y que de hecho cualquiera podría estar familiarizado es que los electrones se ubican en órbitas alrededor del núcleo de un átomo. Lo que no muchos saben es que estas órbitas son inviolables, es decir, que cuando un electrón cambia de un nivel orbital a otro, no necesita viajar por el espacio que los separa, sólo desaparece de un lugar y aparece en otro.

La medición, para no desviarnos, colapsa la probabilidad en una sola posibilidad: la realidad. El acto de observar funda el cosmos, las cosas son lo que son porque las vemos o tocamos u oímos. En teoría, si no vemos algo, ese algo puede ser todo a la vez.

Esto lleva a pensamientos muy coquetos sobre qué chingados es la realidad. Ahora se va aceptando cada vez más que la realidad que vemos es sólo una versión de tantas que podrían pasar. Se cree que cuando uno realiza una acción el mundo y todo el universo se escinde y ambas cosas suceden pero cada una en su dimensión. La llaman la teoría de los universos múltiples.

Si no vemos los otros mundos paralelos es sólo porque siempre estamos midiendo y por consiguiente las probabilidades colapsan sólo en la que vemos. Pero las otras están ahí, en alguna parte.

Hay ya indicios consistentes de los mundos paralelos. Andrew Cleland es un científico de la Universidad de Berkeley que bien podría ser el primer humano en avistar una realidad distinta a la nuestra. Se le ocurrió que si la materia que vemos, incluidos nosotros, por supuesto, estamos hechos de las mismas partículas que describe la mecánica cuántica, deberíamos poder ver los efectos tan extraños de ésta incluso en el nivel macroscópico.

Para probarlo realizó un experimento, introdujo un transistor en una máquina que lo aislaba de toda medición, ni luz, ni sonido podía entrar en ella, además enfrió la máquina casi al cero absoluto (-273 C°) y luego se dedicó a esperar los resultados. Su experimento consistía en disparar un solo cuanto de energía al transistor, éste, a su vez, sólo podía tener dos estados posibles: 1. Recibir el cuanto de energía; 2. Dejarlo pasar. Lo que sucedió ni el mismo Cleland se lo esperaba, el transistor recibía la energía y la dejaba pasar, al mismo tiempo.

El experimento de Cleland demuestra que los objetos macroscópicos están sujetos a las mismas leyes de la mecánica cuántica, por lo que  versiones distintas de mi vida o la tuya o la de quien sea están allá en algún lugar del universo. En alguna de ellas, quizás yo sea feliz o tome decisiones más acertadas o quizás no dé la nota equivocada.

Pero no se piense en esto como un remedio contra tener que lidiar con las consecuencias de lo que hacemos o no, mi idea al mencionarlo es otra y, como siempre, he dejado lo más perturbador para el final: el biocentrismo.

Esta es una idea radicalísima de un sujeto llamado Robert Lanza. El biocentrismo consiste en llevar al límite algunos conceptos de la mecánica cuántica, muy especialmente, aquel que dice que el acto de observar colapsa la probabilidad y nos deja con una única realidad.

Lanza piensa que si esto es correcto y se aplica a todo el universo y no sólo al mundo subatómico significaría que la conciencia juega un papel fundamental en el desarrollo del universo: el mundo es producto de la mirada que escruta, todo empieza y termina en nosotros, cuando cerramos los ojos el espacio y el tiempo se disuelven y entramos en un terreno muy similar a los sueños. No se requiere ser muy estudiado en física para pensar que Lanza ha mamado mucho, pero ¿y si sí? Si como el piensa somos pura conciencia, nuestro deber para con la realidad sería enorme porque lejos de ser sus actores, seríamos sus demiurgos.


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MashUps, esa inefable sensación del desconcierto; o ¿a quién diablos se le ocurre eso?

 

Hace unos días una muy buena amiga, quien también escribe un blog que les paso acá, me pasó un mashup que ya había visto hará no mucho pero que había olvidado por completo. No quiero aguar la sorpresa a nadie, la cosa es impactante. De hecho, con cierto humor ella misma ha posteado el 14 de febrero el video al que ahora mismo los remito desde su cuenta en Facebook. El enlace aquí.

No quiero poner palabras en boca de nadie pero podría apostar a que más de uno pensó ¿qué pedo?

No es una sensación nueva el desconcierto, ni mucho menos negativa. Creo que es la mejor forma de poner a prueba los límites de nuestras zonas de confort que poco a poco se van tornando rutinarias y mortales por consecuencia. Quien no se desconcierta de primera mano con algo que rompe con cualquier esquema de lo mínimo esperado es una persona que no merece mi atención, sorprenderse es parte de la vida y una muy fundamental.

El asombro ante la novedad, sea esta agradable o no al primer contacto permite dos cosas: uno, conocer un poco más del mundo y dos, distiende el tiempo psicológico para obtener un poco más del gozo de descubrir algo hasta ese momento insólito. Esa es la razón, dice Michio Kaku en la serie de documentales TIME, de la BBC,  por la cual un niño y un adulto difieren en su experiencia del tiempo, mientras que al primero le es eterno, al segundo se le escurre entre los dedos. Un niño no se aburre porque todo es nuevo, un adulto vale madre porque piensa que ya se ha visto todo, aún más, creo que a veces hasta se pierde la capacidad del desconcierto y eso sí que es peligroso.

En fin, con los MashUps me pasa algo curioso: pese a que ha sido mi intención hablar de cosas aparentemente inconexas en este blog, debo ser humilde y aceptar que estoy muy lejos de encontrar un video sobre el estudio de la mecánica de los cuellos de los búhos y componerle un rap, para finalmente dar al mundo una pieza de postmodernidad como monumento del absurdo. Aquí les dejo esta maravilla, yo cómo me he reído.

Ejemplos de mezclas hay muchos. Uno de los más inconcebibles ha sido una canción que celebraba a la por todo diseñador odiada fuente Comic Sans.

Mención aparte merecen las batallas de rap de la historia de las cuales me declaro seguidor y fanático. Dudo mucho que esos espasmos de genialidad lírica sean casualidad, quien esté detrás de ello seguro sabe de lo que habla, por más extrema que sea la pareja contendiente.

Una de estas batallas que no había visto hasta bastante pasado ya su momento fue la que enfrentó a Barack Obama y Mitt Romney, los candidatos en las elecciones pasadas de Estados Unidos. La liga aquí.

Para mí queda claro que si bien la mayoría de los mashups son pura mamada, unos cuantos tendrían forzosamente que convertirse en objetos de estudio. En el caso de las batallas de rap, y muy en específico de la de Obama y Romney, es evidente que el contexto político permea por completo la cultura. Por medio del humor, en este caso, se toma una postura.

Un caso similar aunque más subido de tono es la vorágine de cartones en los que se ha visto envuelto nuestro presidente, Peña Nieto, unos están para morirse de risa, una chulada.

Destaca también la rapidez con la que fluye la información y aún más sorprendente es la agilidad de manufactura de algunas imágenes. Sobre esto hace apenas unos tres días que se dio a conocer la noticia de que Ratzinger dimitía del papado. Aquél día yo me levanté temprano y estaba ya en mi computadora escribiendo para eso de las 8.30 de la mañana y para ese entonces yo ya había visto un desfile interminable de imágenes que relacionaban la noticia de la renuncia con la participación de Ratzinger (y por supuesto que estoy lejos de ser el único en notar el inquietante parecido)  en el próximo a filmarse Episodio VII de Star Wars como el emperador Palpatine. Pese a la premura, esta imagen da cuenta de la dedicación y la maestría de quien sea que lo haya hecho.

mashup

 

Algunas de las imágenes más hilarantes para mi gusto son las que han hecho de la longevidad de Chabelo un mito a la Matusalén. Tanto se ha dicho ya que yo comienzo a creerlo.

Para quienes no lo conozcan éste es Chabelo.

mashup1

 

 

Tiene un programa de televisión aquí en  México tan longevo como él mismo y los chistes a su alrededor van desde “recuerdo el big bang, fue un lunes por la mañana” hasta Harry Potter, el apocalipsis maya y, sí, por qué no, la dimisión del papa.

En fin, el humor. Quizás sea eso el común denominador de muchos de los mashups que circulan por las redes hoy. No obstante habría que pensar más fríamente sobre lo que se construye con base en él y en la extraña mezcla de discursos que se gesta con cada insólita conexión. Si el mundo es imagen, ¿qué chingados se está erigiendo a nuestro alrededor?

Por otro lado y más tranquilamente, puedo decir que una sociedad que le otorga tanto al absurdo y al humor tiene toda mi confianza para hacer del mundo un lugar mejor.

Un poco de absurdo para poder dormir bien hoy.

Nunca es suficiente, ¿verdad? 

 


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Luz Negra, Física Poética

 

Uno más de mis fetiches es la física. Últimamente me ha sobrado el tiempo y he visto un chingo de documentales de este tema.

Algo que he pensado desde hace ya un muy buen tiempo es que la física comienza a parecerse un tanto a varios mitos. Poco a poco la ciencia se va reuniendo con la mística y la religión para darse cuenta de que no son más que dos caras de la misma moneda: las dos buscan darnos la misma respuesta.

Michio Kaku, un gran teórico en el campo de las Cuerdas, vino a reforzar mi idea en una serie de documentales maravillosos llamados Time. Una belleza. A lo largo de cuatro episodios Kaku explica la naturaleza del tiempo desde varias perspectivas: concretamente la humana-biológica, la geológica y la cósmica.

El tiempo es una cosa exótica porque no podemos verlo ni sentirlo, lo experimentamos sólo por sus efectos, pero no podemos decir que experimentamos el tiempo mismo.

Técnicamente el tiempo es una dimensión del espacio-tiempo, es una cuarta dirección en la que podemos movernos en relación a otros objetos y fenómenos en el universo. Pero sólo va hacia adelante, no obstante, la física no tiene problema alguno en que el tiempo vaya hacia atrás, las leyes funcionan como si qué cosa y parece que al mundo le vale un pito si el reloj gira a la derecha o en sentido inverso.

Esto ha detonado muchas especulaciones que podrían ser apiladas en una escala de lo excéntrico, porque así como simples divagaciones ya hay una contundente física del viaje en el tiempo matemáticamente posible, el problema recae en la ingeniería. Aún no tenemos los medios.

Esto como introducción para algo que sabrá el diablo dónde o cómo o si acaso terminará.

Bueno, uno de los efectos del tiempo es la evolución. Las cosas cambian, no por nada yo hoy soy mucho más que un par de células haploides, por fortuna o por desgracia.

Pero ¿el tiempo mismo cambia?

Sí, lo hace. Porque así cambia el espacio y, desde Einstein, son el mismo entramado.

El tiempo cosmológico se ha divido para su estudio en cinco grandes (vastísimas) eras. Sus números son tan grandes que es un despropósito escribirlos, hasta están en notación científica.

Estas cinco eras dividen a su vez el tiempo en relación con la duración de ciertos efectos visibles aunque no experimentables en el lapso de una vida humana, por el simple hecho de que vivimos una nada.

La Primera de las Eras es la Primordial. Consta del Big Bang, la inflación (esto es la expansión acelerada del universo) y la nucleosíntesis (la formación de los átomos como los conocemos). Sucedió hace mucho y culmina cuando el universo fue transparente por primera vez. ¿Transparente? Sí, transparente: la densidad de la materia en esta fase era tanta que la luz no podía viajar libremente, cuando los átomos se formaron, digamos que, en pocas palabras, dejaron huecos por los cuales la luz pudo viajar en el vacío.

La Segunda de las Eras es la Estelar. Vivimos en ella. Una chulada, hay estrellas, galaxias, planetas y vida. Las condiciones son las necesarias para que sea una chingonería. Durará bastante más, ya que su final se prevé cuando la materia ya no pueda formar nuevas estrellas y las existentes mueran como supernovas y agujeros negros o enanas blancas y marrones de poca energía.

La Tercera Edad es la Degenerativa. Esto quiere decir que al ya no formarse nuevos átomos los existentes comenzarán a decaer, se extinguirán, se descompondrán, se evaporarán. Todo al final será sólo un mundo de agujeros negros que consumirán toda la materia restante.

La Cuarta Edad es la Edad de los Agujeros Negros. No habrá otra cosa, sólo agujeros negros devorándose unos a otros pero incluso ellos no son eternos: los agujeros negros irradian fotones a intervalos regulares y constantes, eventualmente se evaporarán también al perder toda su masa de esta forma (lo que toma muchísimo tiempo).

Finalmente el universo llegará a la era Oscura. Sólo habrá fotones tan dispersos (puesto que el universo seguirá expandiéndose) que no radiarán luz. Sin embargo, son partículas de luz. Todo finalmente será luz.

Esto por supuesto, es una teoría, hay parámetros desconocidos aún que cambiarían las cosas, como la densidad total de la materia, que dependiendo de su valor hará que el universo se estabilice, se contraiga o se expanda. Nadie sabe realmente.

Como sea, no podemos dejar de lado las peculiaridades que se dan entre los mitos y la ciencia. La casi unánimemente aceptada teoría del Big Bang denota el nacimiento no sólo del cosmos sino del tiempo mismo, esto es: el tiempo es finito. Como en muchas religiones hubo un momento de creación.

Así mismo, el final es elocuente: acabará en un suspiro. Muy, muy lento y frío. En este sentido aunque finito hacia el pasado, el tiempo parece interminable hacia el futuro. Pero hay varias posturas al respecto.

Otra es la Cosmología Cíclica Conforme de Roger Penrose, que concibe a todo el espacio-tiempo como una estructura, digamos, reutilizable (esto lo digo yo). Al cabo de cada eón el universo vuelve a comprimirse por alguna cuestión gravitatoria cuántica (que por más que quise no pude entender) y rebota. Es decir, vuelve a expandirse. El resultado es que el universo siempre es uno, pero con muchas vidas o versiones, por decirlo de algún modo.

Esto parece un poco más apegado  a la cosmovisión de culturas de la India o prehispánicas, donde el tiempo es cíclico, la Tri Murti del hinduismo refleja esta noción. El Universo es creado, se mantiene y finalmente se destruye para recomenzar el ciclo. Los Soles de la cosmovisión mexica son análogos.

Pero finalmente la concepción cíclica, aunque finita en intervalos, denota cierta eternidad. Así, en el budismo y algunas otras cosmovisiones el universo no tiene tiempo.

Lo que sea o no cierto es una cuestión de fe, finalmente. Incluso la ciencia ha llegado a un punto crítico donde la posibilidad se ha de tomar como hecho. La incertidumbre es fundamento del Universo.

Rescatable es, y no gratuito, por supuesto, el coqueteo de la física con algo más parecido a la metafísica. Tampoco hemos de considerar sinsentido al bonito oxímoron del título: Luz Negra, finalmente, en la cinco eras del universo, esta curiosa paradoja es válida y cierta, de una u otra manera.

Creo que vivimos una etapa perfecta para conectar al fin cada relato de un principio y un final en una sola historia. El conocimiento es uno, Ciencia, Arte y Religión, son hermanas y son pródigas que ya se vienen encontrando, sus coincidencias son muy elocuentes. Todas buscan llegar al mismo sitio: comprendernos. Cada una a su manera, distintos caminos para una única física poética: ser uno con el Todo.


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Exagerar, esa es el arma

–        Nosotros nos comemos el miedo en el desayuno.

–        Sí, con bombones de calavera.

Skipper y Kowalski

Ayer que empezó el año lo inicié de la manera que mejor domino: pendejeando. Me levanté para darme cuenta de que me había perdido los Cazadores de Mitos (la razón de mis mañanas) y decidí darme un respiro antes de trabajar, sí, trabajar en primero de enero, ya que debía acabar un proyecto que si bien me va me sacará de pobre y si no pues no y seguiré escribiendo mi blog porque hay veces que es mejor tener el alma plena que dinero en la cartera.

En fin.

Como ya se habrá notado tengo un marcado gusto por las caricaturas: son una maravilla,  un ejemplo extraordinario de pensamiento lateral. Cuando yo tengo problemas veo la tele, normalmente Nickelodeon, si no hay nada que me agrade voy a la computadora y busco un par de capítulos, me hacen el día. El punto es que pensar caricaturescamente me funciona. Para un niño las caricaturas son entretenidas porque las cosas, como sea, se solucionan.

Pura mamada, dirá un adulto. Pues quien lo diga que se muera.

Las caricaturas enseñan un par de cosas que a nosotros que crecimos se nos olvidan: sacarle la vuelta a la situación y exagerar en las maneras. En una palabra: jugar.

El juego, para casi todo mamífero, es un entrenamiento para algo que nosotros hemos venido a bien llamar la vida.

Y si el juego enseña a vivir ¿por qué dejar de hacerlo? Los problemas no se terminan, no debiera tampoco terminarse el mecanismo que nos muestra cómo darles solución.

Exagerar, esa es el arma

Los Pingüinos de Madagascar fueron la primera serie de Nickelodeon en colaboración con Dreamworks Animation, y son una chulada. Bastante independiente de las películas, la serie se basa, como podrán imaginarse, en los pingüinos.

Skipper, Kowalski, Rico y Cabo mantienen operaciones secretas para mantener la paz en el zoológico de Central Park. No daré mayores detalles, la serie es un caos. Cada vez que los veo no puedo sino sonreír de la complicación a la que llega un argumento tan sencillo como “se acabaron nuestros dulces favoritos”. Más felicidad da la manera en que solucionan la carencia y más cuando al final un pingüino es regurgitado por otro diciendo totalmente perturbado: !Las cosas que he visto¡

El punto es que las caricaturas estimulan un mecanismo que debiera ser mantenido siempre ¿por qué sólo un niño ha de jugar? El juego estimula la creación de escenarios hipotéticos que ponen a prueba la capacidad de razonamiento y solución de problemas, en una palabra, imaginar.

Pero ahí estamos en un mundo gris y rutinario que devalúa por mucho las aptitudes propias de un niño y, si eso no fuera suficientemente estúpido, la vida ahora fuerza a la infancia a crecer más de prisa. Alguien está haciendo las cosas muy mal.

Los Pingüinos de Madagascar, además, exponen otro medio para el juego: la exageración. Un graffiti pintado en la Sorbone en París en 1968 anunciaba lo siguiente: exagerar es ya un comienzo de invención.

Y tiene sentido, un niño lo hace para hacer más entretenido su juego y consecuentemente lo resuelve. ¿Cómo? Pues como sea. Habrá maneras.

Me retiro, voy a ver caricaturas para seguir aprendiendo a vivir.


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El viaje de un Héroe

Ahora es tiempo de reunir dos temas que ya he tratado por separado: Bob Esponja, esta vez la película; y el excelente libro de Joseph Campbell: El Héroe de las Mil Caras.

No hará más que un par de días cuando estaba escribiendo otro artículo que pronto publicaré donde para variar también mencioné la obra de Campbell porque vaya, es una chingonería y hay cosas que se deben hacer, cuando me pasó por la cabeza que la película de Bob Esponja cumplía absurdamente con todas las características de una verdadera historia mítica y como tantas otras veces y tantos otros artículos dije: ¿por qué no?

Así que comencemos:

La estructura de la jornada del héroe se divide en etapas definidas por la actitud del héroe frente al reto que se le presenta, o marcados por la presencia de ayudantes o adversarios, así como por actividades que son necesarias de realizar para continuar con la aventura. Desde la normalidad de la situación antes de que todo comience hasta su regreso luego del viaje al lugar de origen, el héroe está en constante transformación psíquica y espiritual.

Contrastante será ahora escuchar la breve sinopsis de la película:

Bob Esponja espera ser nombrado gerente del nuevo restaurante El Crustáceo Cascarudo 2, pero no le dan el puesto porque lo consideran inmaduro, esto lo deprime bastante. Mientras tanto, Plankton pone en marcha su plan más malvado para robar la fórmula secreta de la Cangreburguer, tan malvado es el plan que Don Cangrejo casi resulta ejecutado por el Rey Neptuno, pero Bob Esponja decide emprender un viaje para recuperar la Corona del rey de los mares y salvar la vida de su jefe.

Yo sé que es una caricatura pero a mi me encanta y la recomiendo bastante, es una gran muestra de que un aparente absurdo te puede hacer reflexionar y mucho.

A continuación las doce etapas del viaje del héroe según Jospeh Campbell, mencionaré breve y someramente la situación planteada por la película de Bob Esponja para no arruinar la historia si alguien que no la ha visto piensa hacerlo.

El Mundo Ordinario

En el las cosas resultan sumamente cotidianas, las fuerzas que orillarán al héroe a emprender su viaje aún no se han manifestado; Aquí vemos a Bob Esponja preparándose para un día de trabajo en el cual espera ser nombrado gerente, pero quienes han visto la serie sabrán que Bob no cuenta con las aptitudes necesarias para esto. Así es como nombran a Calamardo como el nuevo gerente y Bob se hunde en la depresión por ser menospreciado por ser “sólo un chico”.

El llamado a la Aventura

Plankton, el gran rival de Don Cangrejo, desesperado por sus múltiples intentos frustrados de robar la fórmula de la Cangreburguer da con su última oportunidad, el plan Z, que involucra robar la corona del Rey Neptuno e incriminar a Don Cangrejo. Al suceder esto, sólo Bob se ofrece a recuperar el artilugio para salvar la vida de Cangrejo.

Rechazo a la Llamada

Aquí es donde las cosas comienzan a ponerse interesantes: el héroe tiene miedo. Tras una serie de inconvenientes, Bob y Patricio llegan al pie de un precipicio infestado de monstruos. Bob se desanima ante el reto y emprende el regreso, defraudado de sí mismo, repitiendo las palabras de Cangrejo, que “sólo es un chico” y que no pueden con una empresa para “hombres”.

Ayuda Sobrenatural

Es en este momento que Mindy, la hija del Rey Neptuno, aparece para “convertirlos en hombres” con su magia de sirena, una mentira incluso en la película. El punto es que les coloca bigotes falsos mientras mantienen los ojos cerrados y con esto recuperan la confianza.

Cruce del Primer Umbral

Con bigotes y la chingada, Bob y Patricio se arrojan al precipicio convencidos de que son invencibles. Al aterrizar a salvo en el fondo, los bigotes les dan los ánimos suficientes para atravesar los peligros del abismo. De hecho cantan una canción que de un momento a otro dice:

Un hombre soy

Bigote me creció

Un hombre soy

Otra ropa uso yo

Un hombre soy

Eso se puede ver

Un hombre soy y por eso todo puedo hacer

 

Bob Esponja 2

Las Pruebas

Luego del Umbral, Bob y Patricio se enfrentan a una serie de circunstancias peligrosas: Dennis, el matón contratado por Plankton casi los atrapa; el cíclope que custodia Ciudad Almeja (donde está la corona) los captura en una pecera para convertirlos en recuerdos de playa con ojos falsos. Un momento muy conmovedor que no mencionaré provoca una reacción que hace que el cíclope se vea en apuros, lo que le permite a Bob y a Patricio huir con la corona. La ayuda sigue apareciendo cuando el salvavidas David Hasselhoff les ofrece llevarlos hasta Fondo de Bikini.

Acercamiento

El éxito en las pruebas parece ir de maravilla, montados en la espalda de Hasselhoff sólo es cuestión de tiempo para regresar con la corona antes de la fecha límite.

Ordalía Suprema

El regreso de Dennis significa un duro momento para la continuidad del viaje, tras momentos de tensión máxima, Bob da un salto de fe para librarse del matón y lo logra.

Recompensa

Bob regresa con la corona a un mundo terriblemente distinto, Plankton ha tomado el poder de Fondo de Bikini, pero el Rey Neptuno cumple su palabra y liberará a Cangrejo de su hechizo.

El Camino de Vuelta

El regreso al Mundo Ordinario está representado por la burla de Plankton, ya que parece imposible que las cosas regresen a como estaban antes y sobre todo porque Bob, “sólo un chico”, no podría regresar nada a la normalidad.

Resurrección del Héroe

Sin duda mi parte favorita, Bob derrota a Plankton aún consciente de su inmadurez, pero sabiendo que desde allí puede hacer mucho. En uno de los números musicales más chingones que he visto en series animadas Bob canta lo siguiente:

Si lo que quieres es sentirte como yo

Así lo harás

Chico serás

Y muy feliz

Regreso con el Elixir

Fondo de Bikini, Cangrejo y el Rey Neptuno aceptan que se equivocaron con Bob al menospreciarlo por ser sólo un chico.

Bob Esponja 1

Así que ahí está: una película boba, dirán, pero que se estructura muy bien con las formas míticas ancestrales que tanto conocemos: ¿Gilgamesh? ¿Noé? Comparen y juzguen, ya me dirán que piensan después.