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Sátántangó: La Pura Inmersión

Y bueno, hace unos días tuve una plática muy amena con un grupo de gente insólita sobre redes sociales, los detalles me los ahorro. El punto es que tuve ocasión  de mencionar mi blog y de inmediato pensé que últimamente lo he tenido abandonado. Al llegar a casa encendí la computadora y me di cuenta de que sí,  que mi última entrada distaba ya casi tres semanas y pues inmediatamente me dediqué a pensar sobre qué sería la siguiente publicación.

Sátántangó es una película del húngaro Béla Tarr que se basa en la novela homónima de Lászlo Krasznahorakai de la cual no tengo noticia alguna pero espero algún día leer. La película es una belleza, filmada en blanco y negro durante varios años, fue finalmente estrenada en 1994.

Narra la ruina de una granja en el ocaso de la Hungría comunista, desesperanza y desolación, son dos palabras que describen bien la cinta. He leído que la película fue estrenada casi una década después de su concepción debido principalmente al fuerte y hostil clima político en torno a la caída de la Unión Soviética, del cual la película muestra una cara muy cruel y desgarradora.

Quizás la mayor de las características de Sátántangó, o más bien la que más destaca, sea su duración: siete horas y media.

Ahora relato un poco el suceso, todo un acontecimiento, pero antes un poco de contexto:

Un buen amigo se ha obsesionado un tanto con la idea de que tarde o temprano ocurrirá una debacle digital que terminará tirando a la mierda todo contenido digno de posteridad que circula inadvertido por la red. No puedo negar que también temo un poco a esto. De tal forma, se ha dedicado a descargar una tras otra cientos de películas, y cuando digo cientos, lo digo en serio, su colección ha rebasado, según el último cálculo, la novecientas cintas, si es que no estoy ya muy atrasado y ha superado el millar. Entre todas ellas se encuentra Sátántangó y otras obras de Tarr que quizás veremos posteriormente.

La película en cuestión ha sido de nuestro conocimiento desde hace bastante más tiempo y siempre quisimos verla pero nunca se hacía realidad. Yo sólo conocía escenas aisladas como esta, que es una chingonería hermosa.

En fin, un día otro amigo propuso verla y pues siendo que ninguno de nosotros tiene grandes ocupaciones que no sea seguir bajando películas o ver caricaturas dijimos que sí. Siete horas y media las tengo todos los días.

Fijamos la fecha y nos reunimos. Un proyector nos daba una imagen muy nítida y sobre todo muy grande de la pantalla de la computadora en la cual el valiosísimo disco duro con las centenas de películas esperaba a reproducir Sátántangó. Tras mover unos muebles para estar lo más cómodos posibles mientras durara la película, la magia comenzó.

Dividida en tres partes con su respectivo intermedio, la película apenas se dejó sentir. Destaca sobre todo la manera de crear tensión casi sin montaje, la mayor parte de los planos son planos secuencia y su duración dista mucho del actual promedio de duración de cortes (dos segundos, algún día lo leí). En sus más de cuatrocientos minutos, Sátántangó apenas cuenta con ciento treinta cortes que parecen pocos pero no, son los justos, tan puntuales y precisos que uno deja de advertirlos.

La mayoría de las personas que supo de la hazaña tenía en mente que veríamos una película lenta y aburrida. Nada más distinto: la película no es lenta, sólo es larga, además de que tiene la virtud o el embrujo de introducirte a su ritmo, lo cual permite que la historia, que se desarrolla en un día, se presente de manera natural al que la observa, por esto quiero decir que siendo tan larga, uno realmente se queda con la sensación de un tiempo real, observando vívidamente la historia que pasa.

Una chingonería, una inmersión total al tiempo diegético, por allí dicen que el cine es sólo presente y que siempre acontece, Sátántangó es un buen ejemplo, con sus duración, la experiencia temporal es muy verdadera, la historia tiene el tiempo necesario para suceder durante el metraje mismo y eso aumenta consistentemente su realismo.

El cine como experiencia ya va cambiando sus modos, como tantas otras cosas, sin embargo, es  sin duda, creo yo, una de las más extraordinarias vivencias estéticas: el cine se hizo para el asombro y lo sublime, por eso la pantalla grande y el sonido envolvente, no para verse en un puto celular que termina ridiculizando lo que debiera ser gigante.

No vi Sátántangó en una pantalla de cine, quizás la pared sobre la que se proyectó nos daba una imagen levemente más grande que un televisor muy, muy grande, pero su duración rescata este desliz en su disfrute, es ya de por sí una obra grande.


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El viaje de un Héroe

Ahora es tiempo de reunir dos temas que ya he tratado por separado: Bob Esponja, esta vez la película; y el excelente libro de Joseph Campbell: El Héroe de las Mil Caras.

No hará más que un par de días cuando estaba escribiendo otro artículo que pronto publicaré donde para variar también mencioné la obra de Campbell porque vaya, es una chingonería y hay cosas que se deben hacer, cuando me pasó por la cabeza que la película de Bob Esponja cumplía absurdamente con todas las características de una verdadera historia mítica y como tantas otras veces y tantos otros artículos dije: ¿por qué no?

Así que comencemos:

La estructura de la jornada del héroe se divide en etapas definidas por la actitud del héroe frente al reto que se le presenta, o marcados por la presencia de ayudantes o adversarios, así como por actividades que son necesarias de realizar para continuar con la aventura. Desde la normalidad de la situación antes de que todo comience hasta su regreso luego del viaje al lugar de origen, el héroe está en constante transformación psíquica y espiritual.

Contrastante será ahora escuchar la breve sinopsis de la película:

Bob Esponja espera ser nombrado gerente del nuevo restaurante El Crustáceo Cascarudo 2, pero no le dan el puesto porque lo consideran inmaduro, esto lo deprime bastante. Mientras tanto, Plankton pone en marcha su plan más malvado para robar la fórmula secreta de la Cangreburguer, tan malvado es el plan que Don Cangrejo casi resulta ejecutado por el Rey Neptuno, pero Bob Esponja decide emprender un viaje para recuperar la Corona del rey de los mares y salvar la vida de su jefe.

Yo sé que es una caricatura pero a mi me encanta y la recomiendo bastante, es una gran muestra de que un aparente absurdo te puede hacer reflexionar y mucho.

A continuación las doce etapas del viaje del héroe según Jospeh Campbell, mencionaré breve y someramente la situación planteada por la película de Bob Esponja para no arruinar la historia si alguien que no la ha visto piensa hacerlo.

El Mundo Ordinario

En el las cosas resultan sumamente cotidianas, las fuerzas que orillarán al héroe a emprender su viaje aún no se han manifestado; Aquí vemos a Bob Esponja preparándose para un día de trabajo en el cual espera ser nombrado gerente, pero quienes han visto la serie sabrán que Bob no cuenta con las aptitudes necesarias para esto. Así es como nombran a Calamardo como el nuevo gerente y Bob se hunde en la depresión por ser menospreciado por ser “sólo un chico”.

El llamado a la Aventura

Plankton, el gran rival de Don Cangrejo, desesperado por sus múltiples intentos frustrados de robar la fórmula de la Cangreburguer da con su última oportunidad, el plan Z, que involucra robar la corona del Rey Neptuno e incriminar a Don Cangrejo. Al suceder esto, sólo Bob se ofrece a recuperar el artilugio para salvar la vida de Cangrejo.

Rechazo a la Llamada

Aquí es donde las cosas comienzan a ponerse interesantes: el héroe tiene miedo. Tras una serie de inconvenientes, Bob y Patricio llegan al pie de un precipicio infestado de monstruos. Bob se desanima ante el reto y emprende el regreso, defraudado de sí mismo, repitiendo las palabras de Cangrejo, que “sólo es un chico” y que no pueden con una empresa para “hombres”.

Ayuda Sobrenatural

Es en este momento que Mindy, la hija del Rey Neptuno, aparece para “convertirlos en hombres” con su magia de sirena, una mentira incluso en la película. El punto es que les coloca bigotes falsos mientras mantienen los ojos cerrados y con esto recuperan la confianza.

Cruce del Primer Umbral

Con bigotes y la chingada, Bob y Patricio se arrojan al precipicio convencidos de que son invencibles. Al aterrizar a salvo en el fondo, los bigotes les dan los ánimos suficientes para atravesar los peligros del abismo. De hecho cantan una canción que de un momento a otro dice:

Un hombre soy

Bigote me creció

Un hombre soy

Otra ropa uso yo

Un hombre soy

Eso se puede ver

Un hombre soy y por eso todo puedo hacer

 

Bob Esponja 2

Las Pruebas

Luego del Umbral, Bob y Patricio se enfrentan a una serie de circunstancias peligrosas: Dennis, el matón contratado por Plankton casi los atrapa; el cíclope que custodia Ciudad Almeja (donde está la corona) los captura en una pecera para convertirlos en recuerdos de playa con ojos falsos. Un momento muy conmovedor que no mencionaré provoca una reacción que hace que el cíclope se vea en apuros, lo que le permite a Bob y a Patricio huir con la corona. La ayuda sigue apareciendo cuando el salvavidas David Hasselhoff les ofrece llevarlos hasta Fondo de Bikini.

Acercamiento

El éxito en las pruebas parece ir de maravilla, montados en la espalda de Hasselhoff sólo es cuestión de tiempo para regresar con la corona antes de la fecha límite.

Ordalía Suprema

El regreso de Dennis significa un duro momento para la continuidad del viaje, tras momentos de tensión máxima, Bob da un salto de fe para librarse del matón y lo logra.

Recompensa

Bob regresa con la corona a un mundo terriblemente distinto, Plankton ha tomado el poder de Fondo de Bikini, pero el Rey Neptuno cumple su palabra y liberará a Cangrejo de su hechizo.

El Camino de Vuelta

El regreso al Mundo Ordinario está representado por la burla de Plankton, ya que parece imposible que las cosas regresen a como estaban antes y sobre todo porque Bob, “sólo un chico”, no podría regresar nada a la normalidad.

Resurrección del Héroe

Sin duda mi parte favorita, Bob derrota a Plankton aún consciente de su inmadurez, pero sabiendo que desde allí puede hacer mucho. En uno de los números musicales más chingones que he visto en series animadas Bob canta lo siguiente:

Si lo que quieres es sentirte como yo

Así lo harás

Chico serás

Y muy feliz

Regreso con el Elixir

Fondo de Bikini, Cangrejo y el Rey Neptuno aceptan que se equivocaron con Bob al menospreciarlo por ser sólo un chico.

Bob Esponja 1

Así que ahí está: una película boba, dirán, pero que se estructura muy bien con las formas míticas ancestrales que tanto conocemos: ¿Gilgamesh? ¿Noé? Comparen y juzguen, ya me dirán que piensan después.


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Cinema Cerebral

 

How happy is the blameless vestal’s lot!

The world forgetting, by the world forgot.

Eternal sunshine of the spotless mind!

Each pray’r accepted, and each wish resign’d

Alexander Pope, Eloisa to Abelard

 

Entre tanta pinche nada que ahora es mi vida, enfermo y vaya a saber cuándo estaré mejor, he tenido mucho tiempo para darle vuelta a las cosas, analizarlas, estudiarlas y bueno, en pocas palabras, darles la importancia que tal vez no deberían.

Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos, es una película que en su momento vi una tras otra vez sin cansarme y hasta la fecha podría hacerlo. El guión es autoría de Charlie Kaufman y la realización corrió a cargo de Michel Gondry. Corría el año de 2004 y ganó un Oscar a mejor guión original, merecidísimo.

Como tantas otras veces seré breve y poco claro en la sinopsis, porque si no han visto esta película deben verla, vírgenes de toda expectativa.

La historia nos presenta a Joel Barish quien ha tenido problemas con su pareja Clementine, la cual ha decidido no sólo botarlo sino que lo ha borrado por completo de su mente y sus recuerdos mediante un tratamiento ideado por el Doctor Howard Mierzwiak. Hasta aquí los dejos porque el enredo consecuente es crucial para el desarrollo de la película.

Lo que quiero destacar de Eterno Resplandor es, quizás, una necedad mía. Producto, muy probablemente, de la incubación de una idea en mi cabeza y el tiempo libre que me he visto forzado a tomar.

La idea en cuestión es que la estructura narrativa de la película, su aparente caos diegético y los detalles finísimos que convierten en angustia pura las secuencias más emotivas son producto de un trabajo bien fundamentado y desarrollado por Kaufman y Gondry en cuanto a lenguaje cinematográfico se refiere.

Los que la han visto ya sabrán de lo que hablo, los que no, pues véanla.

La confusión clarísima a la que Joel se enfrenta durante el tratamiento de borrado de memoria se traduce de manera contundente al espectador, si este tiene la sensibilidad apropiada o simplemente le quiere encontrar tres pies al gato. El punto es que las imágenes oníricas de Joel discurren exacto como se sueña.

Los sueños no carecen de sentido, el caos aparente es fruto de un limitado entendimiento del mecanismo que los produce, por supuesto esto está lejos de todo control y quizás tantos que estudian la materia (y por supuesto yo que no tengo vela en el entierro) podrán estar equivocados. Pero a grosso modo el funcionamiento de los sueños se basa en dos principios: el metonímico y el metafórico. Es una substitución de sentidos mediante partículas lingüísticas específicas que pueden tener o no una relación clara con los elementos del sueño que se tenga. Me explico: si sueñas  que estás en el salón de clases de tu primaria y platicas con un niño que reconoces como un viejo compañero de estudios y te distraes e inmediatamente te encuentras en una plaza de toros ¿cuál podría ser la relación? El nombre de tu compañero, suponiendo que se apellidaba, digamos, Toro. Los sueños se estructuran mediante el lenguaje y es así como podemos desenmarañar un poco sus sentidos, claro que mucho queda oculto por el velo inconsciente de la mente de uno, o quizás uno simplemente no quiera averiguar más sobre lo que pueda significar tal o cual imagen, aun sabiendo la posible causa. Agradezco a un querido maestro mío por la cátedra iniciática al conocimiento de este mundo tan fantástico que es la mente.

Y continúo.

Este mecanismo es usado por Joel para ir saltando de recuerdo en recuerdo, salvando a Clementine del olvido, urdiendo falsos recuerdos, nuevos sueños, donde ella pueda permanecer latente para llamarlo a buscarla en Montauk, bellísimo argumento. Algo que no perderé la oportunidad de mencionar y que tal vez haya llegado a ello por tantas veces que la vi es que Joel y Clementine comparten cierta conciencia ¿de qué otro modo pueden coincidir en la cita?

La mente es una frontera enigmática regida por sabrá el diablo qué leyes, pero no es un desmadre. Hay orden allí, voluntad y conciencia son la clave para explotar algo más que el paupérrimo velo que con 400 millones de años de evolución apenas hemos rasgado.

Eterno Resplandor es así mismo un portento de sutilezas. Pese al enredo que puede parecer la historia, los indicios van llegando a su tiempo. Es una película que se construye en el cerebro. Es exigente con quien la ve y generosa con quien la entiende, porque la historia te sucede.


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Alex DeLarge y El gran error del Descuido

–        Es el problema de la sociedad

–        ¿Que no hay trabajo ético?

–        No, que no hay juego ético

Arnold y su abuelo, Hey Arnold!

Fue una actualización en Facebook [sí, yo pierdo mucho el tiempo allí] la que me involucró en una curiosa conversación que debió ser interrumpida por una necesidad casi patológica de darme un baño, que a su vez fue interrumpida por verme arrastrado a una velada a la que realmente no quería ir, lo que esta vez me dejó pensando seriamente en la nada sutil diferencia entre Ética (con mayúscula, como ha de ser) y moral, pero que por un descuido de las palabras y sus significados fundamentales  hemos llegado a tomar una por otra, lo que me parece aberrante.

No sé por dónde empezar, así que lo haré por el libro y la película, Naranja Mecánica, y ya veremos cómo va la cosa para entrar realmente al tema.

A Clockwork Orange es una novela de Anthony Burgess de 1962, que fue adaptada de una manera brillante por Stanley Kubrick unos años después.  Seguro pocos no la han visto, de manera que seré breve en la descripción.

Alex DeLarge es un joven algo violento y descarriado en un Londres futurista aunque no mucho (1995) que gusta de beber leche con drogas que ya se han convertido en parte de mi jerga geek y que menciono rápidamente:  vellocet, drencrom y synthemesc, en el Korova Milk Bar. Bueno, la historia comienza allí, donde los drugos recargan energía con unos sorbos y se van a una noche loca como tantas otras, en estas salidas es donde incluyen en el itinerario una pelea con otra pandilla, el robo de un auto, el allanamiento de dos casas y un asesinato.  Alex es capturado y puesto a disposición de las autoridades, para luego ser seleccionado como sujeto experimental para el tratamiento Ludovico,  que consiste en ver imágenes violentas con la 9° de Beethoven sonando a todo lo que da para condicionar la conducta a no ser violenta, es decir, normal, pinche palabra.

Como otras veces, no daré más detalles de la historia y sólo los invito a verla o leerla, que ambas tienen lo suyo.

Detalle importante es que el libro, originalmente de 21 capítulos, fue publicado en Estados Unidos sin el último de éstos, lo que fue un gran, gran atino por parte de los editores (digo yo), ya que este capítulo resulta un tanto moralista. Léanlo, y hagan ustedes su balance que el mío no tiene por qué gustarles.  Pero lo importante de esto es que Kubrik realizó la adaptación desde esta versión incompleta ¿importante por qué? Porque creo yo que le da la fuerza simbólica justa para entrever el resbaloso asunto de la libertad y la moral y la Ética (otra vez, con mayúscula).

Ahora van las palabras:

Moral viene del latín y el original griego y su raíz es costumbre. Es un conjunto de normas que regulan la conducta en sociedad.

Ética, por su parte, viene del griego y su raíz es carácter. No es un conjunto de normas, es una rama filosófica que estudia esas normas. La Ética analiza la moral, sus fundamentos y su finalidad; y por lo tanto, debiera ser la plataforma desde la cual pensar la moralidad y no al revés, porque si no viene un desmadre y… sólo vean detenidamente a su alrededor.

Descuidar la correcta instrucción ética nos ha metido en un gran problema. Somos bilaterales y ya. Los juicios morales han caído en un absolutismo dicotómico absurdo del bien y el mal. Recordemos la raíz, moral es costumbre, y no hace falta ser un erudito para notar que las costumbres son vastísimas en número y de un carácter principalmente atómico, es decir, muy particular. Los entramados culturales de los cuales brotan las normas que rigen tal o cual sociedad son determinadas por la Historia y su devenir, redundando un poco: por la cultura y la sociedad, se legitiman en el tiempo, pero el tiempo transcurre y se diluye, la gente cambia, así también la cultura y por supuesto, también los juicios. Habrá que hacer un paréntesis aquí para tener en cuenta cierta noción de costumbre un tanto más apegado a lo ritual que no cambia, pero que cumple con una función de arraigamiento a lo simbólico del lugar o del fenómeno ritualista, que nos otorga otra característica temporal: la continuidad, y por eso podemos saber quiénes somos, por la historia.

La Ética, ahora,  debe juzgar la solidez y validez de la escala de valores teniendo en cuenta todo lo anterior, pero abarcando no sólo la partícula, sino todo el universo. Por eso podemos decir que a la Ética, bien y mal, le vienen valiendo un pito. Porque no son fuerzas contrarias que determinarán nuestro destino en la batalla del final del tiempo. Son emanaciones, una de la otra, que constituyen una forma cabal de entender el mundo. No es el blanco contra el negro: son los matices que nos dan el espacio para actuar con la conciencia de que somos parte de un organismo complejo. En el Ying y el Yang, el uno contiene al otro y viceversa, y se orbitan y se atraen, se necesitan.

Pero volvamos al ejemplo:

Alex DeLarge es víctima y victimario, no se puede negar que lo que ha hecho constituye un crimen. Sin embargo, Alex sólo responde a una pulsión natural que es el Eros, atraído, como la física y el magnetismo pueden explicarnos, al Thanatos. Su conducta no es otra más que la natural, pero desvinculada, es decir, le hace falta la conciencia del Otro. Por otro lado, representa la imagen más pura del individuo libre y castigado por un descuido que no le pertenece a él sino al ambiente, que es responsabilidad de todos.

Saneando la conciencia, curando el alma, atendiendo el deterioro del sentido virtuoso de la vida, estructurando éticamente la moral, educándonos: seremos libres, como Alex, cogiéndose a esa chica, celebrado por la humanidad.


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La vergüenza salvará a la humanidad

Solaris

Dirigida por Andrei Tarkovsky

1972

Basada en el libro homónimo de Stanislaw Lem

 

Este pasado 5 de septiembre se cumplieron 35 años del lanzamiento de la sonda espacial Voyager 1,  que, junto a su gemela, han proporcionado un gran impulso al conocimiento de nuestro sistema solar. Estas sondas se han convertido en las más longevas, y gracias a su combustible de isótopos, continuarán funcionando hasta alrededor de 2025. De no suceder nada grave, seguirán enviándonos señales e información de lo que vean en el espacio.

La gran noticia es que estas naves están a punto de cruzar la frontera de la influencia magnética de nuestro Sol y adentrarse de lleno en el espacio interestelar, nunca antes una nave humana había llegado tan lejos. Otra hecho destacable es que ambas naves portan discos de oro que llevan codificada una gran cantidad de información: la quinta sinfonía de Beethoven, varias obras de J.S. Bach, canciones de Louis Armstrong, música folklórica, tradicional y popular de gran parte del mundo, incluido México. Además de sonidos naturales como volcanes, tormentas y el océano; y una gran lista de saludos en multitud de idiomas. También llevan material gráfico, imágenes de paisajes, retratos, fauna, botánica, sólo por mencionar algunas. Llevan inscrito en la carátula y en código binario la manera en que debe decodificarse el disco, entre otros datos y, lo más destacable quizás: un diagrama de la posición de la Tierra respecto de catorce púlsares (una especie de estrella oscilante). Y bueno, ¿para qué?

Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico, presidió el comité que codificó los discos. Por supuesto, Carl Sagan creía firmemente en la posibilidad de la vida inteligente fuera de la Tierra pero también estaba consciente de la gran imposibilidad que era encontrarnos realmente con ella. El disco, de esta manera, es realmente un mensaje en una botella, flotando a la deriva, rescatando un poco de nuestra producción cultural y artística, así como vistas de nuestro bello planeta. La finalidad era preservar para la posteridad un vestigio de quiénes fuimos y de dónde estuvimos, porque siendo humildes, toda especie tiene su tiempo.

Pero, ¿realmente habrá vida allá afuera? La probabilística casi lo afirma. Actualmente ningún científico que se respete diría que sí rotundamente, pero tampoco lo negaría tajantemente. La ecuación de Drake calcula, con muchos factores, las posibles civilizaciones que, con nuestros estándares, podríamos calificar de avanzadas. El número es modesto, pero ¡vaya!, la idea es asombrosa.

Solaris narra la historia de tres astronautas instalados en un planeta-océano bautizado con el nombre de Solaris. Poco a poco, comienzan a recibir extrañas visitas. Sus mentes materializan sus recuerdos y hacen vívidas las emociones que otrora sintieron por algunas personas, las cuales incluso, vuelven a la vida. Es Solaris, el mar-planeta, un ser pensante, el culpable de los visitantes.

Solaris plantea una cuestión sumamente inquietante: de hacer contacto, ¿qué puede asegurarnos que lo hemos hecho o que lo entenderemos? Puede que la inteligencia venga en figuras varias. Incluso en nuestro planeta, tenemos el egocentrismo de hacer menos a otras especies por que, aparentemente, no presentan este rasgo.

Pero vamos más al fondo, Solaris nos habla de un grave problema: la incomunicación. Estando tan cerca, el contacto es imposible por una ineptitud tan de nosotros de no escuchar al otro, a lo otro. Esta soledad autoimpuesta nos corrompe, ¿no se ha dicho que el hombre es un ser social? El desarrollo de la historia nos sentencia de esta forma: La vergüenza salvará a la humanidad.

Solaris es una impresionante película porque no habla sólo de un viaje espacial. Habla de un viaje personal, espiritual, de encontrarnos primero respecto a otro, respecto al Otro, y entendernos como especie y como parte constitutiva de un gran Todo. Sólo así, en una real comunidad, podremos solventar los problemas y cuestionamientos más fundamentales. Carl Sagan, de nuevo, opinaba que somos nosotros el intento del Cosmos de entenderse a sí mismo. Démonos una oportunidad de descubrir las raíces profundas del Origen, sobreviviendo a nosotros mismos. Escuchémonos, es gratis. No dejemos que si un día una civilización extraterrestre encuentra a las Voyager y viene a visitarnos, encuentre sólo un gran desierto muerto y el eco de El clave bien temperado.   

 

 

 


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The Fountain, otras formas del tiempo

The Fountain

Dirigida por Darren Aronofsky

2006

Tommy Creo es un médico experimental que busca la cura para la enfermedad terminal que amenaza con separarlo de su esposa. La historia va y viene entre distintos espacios temporales, entre las varias historias del personaje interpretado por Hugh Jackman.   Estas historias paralelas se corresponden con el pasado, el presente y el futuro, entrelazadas por la constante presencia de la búsqueda y la pérdida.

La narrativa destaca un eterno retorno motivado por una muy particular ambición: la vida eterna. “Dead is a disease, as like any other, and there’s a cure, a cure, and I will find it” sentencia Tommy Creo. Pero así como en el presente, también en el pasado y el futuro se ambiciona. Las circunstancias dan ilusión de mejora pero la fragilidad del espíritu y la carne se hace patente, la muerte termina quitándole el velo al mundo para verlo realmente como es. No obstante, se comprende, ante el final, ante la muerte, otra vez ante la pérdida, se encuentra lo que se ha buscado tan desesperadamente. Sin límites del tiempo, el instante lúcido del consuelo y lo sublime transmutan el dolor y el duelo en paz y en goce eterno. El Ciclo: vida y muerte son lo mismo.

Cinematográficamente, The Fountain es una obra muy acabada: el ritmo en crescendo hace cada vez más sensible la tensión del relato; la música de Clint Mansell interpretada por Kronos Quartet y Mogwai es maravillosa; la fotografía de Matthew Libatique es muy bella, con una constante colorimetría en los dorados, el color de la nebulosa que Izzi, esposa de Tommy, estudia y es muy importante para el desarrollo de la historia. La actuación de Hugh Jackman es excelente; la realización técnica fue muy dedicada: las tomas del viaje espacial asombran, la nebulosa, pese a lo que pueda creerse de primera impresión no es una animación digital, son microfotografías de reacciones químicas, lo que guarda una íntima relación con otro suceso importante de la historia; los símbolos construidos a  lo largo de la película dan cuenta del gran trabajo intelectual que fue la elaboración de la historia: los traslados del personaje principal, ya sea en su faceta de conquistador español, de médico experimental o de astronauta, siempre son de las tinieblas a la luz, el indicio está ahí, presente siempre, pero cobra sentido en el final y dan la idea muy clara de completitud; las sutilezas del lenguaje cinematográfico son exquisitas, es en ellas donde podemos ver los entrelazamientos de los tres tiempos y es con lo que continúo este artículo: con otras formas del tiempo.

Según la teoría de cuerdas, las dimensiones o grados de libertad, son las distintas rutas que se podrían tomar para trasladarse a través del espaciotiempo. Las primeras cuatro dimensiones son cotidianas para nosotros: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás y el tiempo. El tiempo ha sido estudiado detalladamente pero la verdad es que no sabemos mucho sobre él. Sabemos que aparentemente sólo transcurre en un sentido (denominado flecha del tiempo) y que es irreversible. No son grandes hallazgos. Pero nuestra ineptitud al comprender el tiempo puede deberse a que éste es una dimensión superior y, por lo tanto, nuestro acceso a ella es sólo parcial. Si fuéramos planos (bidimensionales) y nos moviéramos en un espacio de tres dimensiones, este parecería plano, porque no notaríamos su curvatura, es decir, la profundidad, la tercera dimensión. Así sucede con el tiempo, siendo tridimensionales, podríamos no notar la profundidad del tiempo y nos parece plano, en este caso, unidireccional. The Fountain propone una imagen mucho más rica del tiempo. Aquí el tiempo se curva en una espiral, donde cada revolución corresponde a un tiempo: el pasado de Tomás, el conquistador, el presente de Tommy, el médico y el futuro de Tom, el astronauta. Aunque distintos, los tres tiempos parten de un origen y están íntimamente relacionados. Superpuestos como están, los tiempos pueden ser accesibles en determinados momentos clave de la historia, es la conciencia lo que permite el vínculo. Por supuesto que se puede recordar el pasado, pero de esta forma, también puede recordarse el futuro.

The Fountain no sólo propone una visión escatológica y cíclica de la vida desde una postura filosófica (vida y muerte en la cosmogonía maya, es un tema central de la película), sino que su estructura narrativa se corresponde con una visión distinta del tiempo, lo que le otorga una profundidad muy destacable en el plano cinematográfico-narrativo y semiótico.